¡Hola chicas!

Este fin de semana fue la boda de Ana, y ya saben lo importante que es para ella la comida.

Todo iba bien hasta que, ¡zas!, comenzaron los imprevistos.

Primero, a Marta le sirvieron un plato lleno de frutos secos, sin saber que es alérgica. ¡Tremendo susto! Luego, Juan, que es vegetariano, se encontró con un solomillo en su plato principal. Y para colmo, Carolina, que es intolerante al gluten, recibió un postre con base de galleta.

Imagínense el caos en una boda con un menú cerrado y pocos recursos para solucionar estos problemas sobre la marcha.

Y ahí me di cuenta: ¡qué fácil habría sido si todos hubieran informado sus preferencias con antelación! Con una invitación de boda digital online, Ana habría tenido toda esa info de primera mano y estos inconvenientes se habrían evitado.

¿No creen que para las próximas bodas nos convendría esta solución?

Bs

Alice